El
deporte de competición es un ejemplo característico de actividad que,
inevitablemente compara a cada deportista con sus compañeros, y se le exige
además una constante superación para llegar a ser el mejor. Pero estas
aspiraciones dejan de ser legítimas cuando se quieren cumplir por medios
peligrosos, violentos y ajenos a la ética, entre estos esta el doping, por ello
su uso está prohibido.
·Motivos
éticos: El doping es una pieza que no encaja en la estructura
del deporte. Su práctica es contraria a la ética y lealtad deportivas. En
efecto, si uno de los objetivos de la práctica deportiva es el desarrollo
integral del deportista en la libertad y la dignidad, cuando aparece el doping
se anula este propósito, porque su práctica corrompe al deportista, lo
convierte en un objeto al que se utiliza y manipula, en una maquina que hay que
amortizar en breve plazo y que tiene que rendir al máximo. Por otra parte el doping
es deshonesto porque contradice la finalidad primaria del deporte, que es
conseguir una mejor salud física, mental y social.
Agencia Munial Antidopaje (AMA)
·Motivos
sanitarios: Es potencialmente peligroso para la salud
porque: expone al organismo al riesgo de sobrepasar fatalmente sus límites
normales, altera la coordinación normal de las funciones orgánicas y psíquicas,
ocasiona progresiva dependencia y hábito al uso de drogas,, induce a cierto
abandono del entrenamiento metódico, causa un deterioro físico tal vez
irreversible.
·Cómo
prevención de la violencia: El doping puede uno de los
factores desencadenantes de la violencia en el deporte. En términos generales,
el deporte es relajante, pero con la competencia pueden aparecer tensiones que
pueden convertir al deporte en una actividad de gran tensión. Si a ello se la
añade el uso de drogas que aumentan la agresividad, el resultado puede ser el
ataque o agresión corporal.
La
aparición y extensión del doping se debe en gran parte a factores externos a la
misma esencia del deporte como el abuso de fármacos que se da en la actualidad
y a la presión que ejerce la sociedad sobre el deportista al que le exige una
superación continua de su rendimiento deportivo.
Sammy Sosa acusado de usar sustancia prohibida, logro en su trayectoria
en el mundo del béisbol la hazañas de establecer para un latino en
cuadrangulares conectados, con 609, un total de 2,408 hits y 1,667 carreras
impulsadas
El
deportista también recurre a ellos para estimularse o sedarse, aumentar su
fuerza y masa muscular, su capacidad cardíaca, concentración, calmar la fatiga,
incluso la provocada por su entrenamiento.
En
definitiva usa el doping para obtener el triunfo o para conseguirlo con menor
esfuerzo.
El
deporte ocupa un lugar destacado en las sociedades modernas. EI profesionalismo
impulsado por las empresas y la televisión llevan a los deportistas a esfuerzos
tremendos y a una superación constante. También el atleta ante una expectativa
de mayores beneficios se sube a esa carrera desenfrenada y como le resulta
difícil mantener ese ritmo con medios naturales recurre al doping.
LANCEARMSTRONG: Sin dudas, el caso más sonado de la historia. De hecho, el ex ciclista estadounidense comanda la lista de los atletas que confesaron haber utilizado sustancias prohibidas. Este admitió en un programa de televisión de su país que había consumido EPO, testosterona y hormona del crecimiento e incluso dopaje sanguíneo para ganar los siete Tours de Francia, que el año pasado se le quitaron. “Es humanamente imposible ganar siete Tour de Francia sin doparse”, dijo en la entrevista.
El
doping es un ejemplo de los numerosos intentos que a través de la historia, el
hombre ha realizado para mejorar artificialmente su propia resistencia a la
fatiga al participar en la guerra, en la caza y en el deporte, mezclando para
ello frecuentemente la terapia con la magia y la brujería.
La
humanidad, incapaz de aceptar libremente sus limitaciones físicas y mentales,
siempre ha buscado formas mágicas en un intento de superar con el mínimo
esfuerzo sus posibilidades naturales.
Sobre la
práctica del doping hay muchos antecedentes históricos. Una de las primeras
referencias la brinda un cuadro chino que muestra un emperador masticando una
rama de Ephedra (droga).
La
mitología nórdica cuenta que sus legendarios Bersekers aumentaban su fuerza
combativa mediante la bufotenina, extraída del hongo amanita muscaria.
Cronistas de la Grecia clásica narran que los fondistas, saltadores y
luchadores participantes de los Juegos Olímpicos recurrían a ingestiones de
extractos de plantas, extirpaciones del bazo y otros medios para mejorar el
rendimiento.
La
utilización de sustancias o de otros medios para mejorar la marca es tan
antigua como el deporte de competición. Por ejemplo, se sabe que los atletas
que participaban entre los siglo IV a VIII a. C. en las Olimpiadas de la
antigua Grecia utilizaban dietas especiales y pociones estimulantes para
fortificarse. Estos atletas griegos tenían unas ganancias económicas tan
importantes (equivalentes a medio millón de euros actuales) que algunos de ellos
buscaban medios ilegales para ganar a cualquier precio.
En la
era precolombina, los incas mascaban hojas de coca en sus ritos, trabajos y
luchas.
Más
recientemente, la cafeína es usada desde 1805 en natación, atletismo y
ciclismo, donde se registra el primer caso mortal, el ciclista galés Linton,
que fallece en 1866 durante la carrera París-Burdeos por tomar estupefacientes.
En 1928,
la Federación Internacional de Atletismo fue el primer organismo que prohibió
el uso de sustancias dopantes. La mayoría de las federaciones deportivas
internacionales introdujeron los controles de dopaje en la década de 1970. Sin
embargo, estos controles eran poco efectivos porque no detectaban la presencia
de esteroides anabolizantes que estaban siendo utilizados por bastantes atletas
desde los años 60.
En las
Olimpiadas de Roma 60 fallece el danés Knud Enemark por uso de anfetaminas; y
en 1.967 durante el Tour de Francia fallece el inglés Tom Simpson de cansancio y
deshidratación por una mezcla de anfetaminas y alcohol. Con estos dos trágicos
sucesos se aceleró el proceso para evitar el consumo de drogas en los deportes.
En la
década de los 90's se cuestionó la tecnología con la que se detectaban las
sustancias, ya que el avance en el mejoramiento de éstas sucedía con mayor
rapidez, lo que dificultaba que se identificaran. Así fue como en 1999 se creó
la Agencia Mundial Antidopaje (WADA
por sus siglas en inglés), una fundación que promueve la lucha contra el
dopaje.
Agencia Mundial Antidopaje (WADA por sus siglas en inglés)
Sobre
muchos atletas recae el peso de la duda. Lasse Viren, campeón olímpico en 5.000
y 10.000 metros en las olimpiadas de Munich (1.972) y Montreal (1.976) fue
acusado de haber recibido transfusiones de su propia sangre, obtenida tras
intensos entrenamientos en altura, antes de la competición. Más reciente y
trágico es el caso de Florence Griffith, triple campeona olímpica en pruebas de
velocidad, que falleció ataque al corazón mientras dormía, en septiembre de
1998. Su progresión resulta asombrosa; Griffith, que jamás dio positivo en los
controles antidoping pasó de ser una buena atleta a convertirse en una
velocista invencible, con un cuerpo extraordinariamente musculado.
Record de Florence Griffith de 10,49 segundo en los 100 metros Indianápolis 1.988
Su caso es
muy similar al del canadiense Ben Johnson plusmarquista mundial y campeón
olímpico en los Juegos de Seúl (1.988), que, sin embargo fue desposeído de su
medalla olímpica y de su récord de los 100 metros, al demostrase había
utilizado estanozolol, un esteroide anabolizante.
Record de Ben Johnson (Seúl 1.988)
El mundo
del ciclismo, siempre bajo sospecha, ha vivido en los últimos años en continuo
sobresalto. En el Tour de Francia de 1.998, todo un equipo, el Festina, hubo de
abandonar la competición y fue investigado por la justicia. Su masajista fue
sorprendido con 400 dosis de esteroides anabolizantes y hormonas del
crecimiento. Un año después, el italiano Marco Pantani, campeón de Giro y Tour
en 1.998, fue descalificado en esta última prueba al superar la tasa permitida
de hematocrito, lo que podría significar el uso de EPO.
De
acuerdo al Comité Olímpico Internacional (COI), doping es la administración o
uso por parte de un atleta de cualquier sustancia ajena al organismo o
cualquier sustancia fisiológica tomada en cantidad anormal o por una vía
anormal con la sola intención de aumentar en un modo artificial y deshonesto su
performance en la competición.
Cuando
la necesidad requiere tratamiento médico con alguna sustancia, que debido a su
naturaleza, dosis o aplicación puede aumentar el rendimiento del atleta en la
competición de un modo artificial y deshonesto, esto también es considerado
doping.
Para implementar
este concepto, el COI ha publicado una lista de sustancias prohibidas y ha
desarrollado un programa de detección de drogas en las Olimpíadas y
competencias relacionadas para detener el uso de estas sustancias.
La Agencia Mundial Antidopaje (AMA)
define el dopaje o doping como la ocurrencia de cualquiera de
las siguientes violaciones de las reglas antidopaje:
La
presencia de una sustancia prohibida, sus metabólicos o marcadores, en el
cuerpo de un atleta.
El
uso, o intento de uso, de una sustancia o método prohibidos.
Rehusarse
a suministrar una muestra, no hacerlo sin causa justificada, o evadir de
cualquier modo la recolección de muestras.
No
estar disponible para las pruebas fuera de competición, no presentar los
papeles debidos, o no indicar dónde se encuentra en todo momento (en tres
ocasiones a lo largo de 18 meses)
Hacer
trampa, o intentar hacer trampa de cualquier forma durante los controles.
La
posesión de sustancias prohibidas o de métodos prohibidos.
La
compraventa o intento de compraventa de sustancias prohibidas o de métodos
prohibidos.
Administrar
o intentar administrar sustancias o métodos prohibidos a un atleta, o
ayudar, alentar, asistir, encubrir o entrar en cualquier tipo de
complicidad que involucre una violación o intento de violación de una
regla antidopaje.
Complicidad.
(Código 2015)
Asociación
prohibida. (Código 2015)
Se
comienza a constituir un posible caso de dopaje cuando se comente alguna de las
anteriores infracciones. Sin embargo, luego de evidenciarse de alguna manera
tal infracción el deportista o personal que la haya cometido, tiene derecho a
un proceso llevado a cabo por un organismo disciplinario, en el cual podría
demostrar eventualmente su inocencia y tiene derecho igualmente a acudir a
instancias de apelación.
Tomando
como referencia las marcas deportivas alcanzadas en el alto rendimiento, día
con día se buscan nuevos métodos y técnicas para tratar de superar dichos
parámetros. Una forma externa de influir en el desempeño físico del atleta ha
sido mediante el consumo de sustancias prohibidas por los reglamentos de las
organizaciones deportivas.
Estas
sustancias, al ser ingeridas, provocan un aumento artificial del rendimiento
deportivo; pero que de alguna forma desestabilizan las funciones fisiológicas
del organismo en detrimento de la salud.
Su
utilización se opone a la filosofía que dio surgimiento al Comité Olímpico
Internacional (COI) en 1894, promoviendo todo un conjunto de valores éticos,
morales, pedagógicos y humanistas inherentes al deporte para lograr un
desarrollo integral de la personalidad de los deportistas y mejorando la
comunicación entre los pueblos con el objetivo de salvaguardar la paz (Carta
Olímpica). Esta concepción filosófica se ha ignorado "olímpicamente",
con la utilización de sustancias tóxicas que colocan en desigualdad de
posibilidades competitivas a los deportistas. Por ese motivo, el COI ha
solicitado a sus organismos agremiados su apoyo para evitar la proliferación de
esta práctica nociva que destruye completamente los valores humanos que deben
prevalecer en toda competencia deportiva.